Las lluvias activaron semillas y bulbos que permanecían bajo tierra en Atacama y Coquimbo. La floración podría extenderse por hasta 15.000 km² y alcanzar su mayor esplendor durante octubre.
Uno de los espectáculos naturales más llamativos de Chile podría alcanzar este año una dimensión excepcional. Las lluvias registradas durante los últimos meses activaron el enorme banco de semillas y bulbos oculto bajo el suelo de Atacama y Coquimbo y los especialistas anticipan un Desierto Florido comparable con el histórico episodio de 1997.
Las proyecciones indican que la floración podría extenderse sobre una superficie de hasta 15.000 kilómetros cuadrados, mientras las primeras flores ya comienzan a aparecer y se espera que el fenómeno alcance su momento de mayor intensidad durante octubre.
Por qué 2026 podría ser un año excepcional
El Desierto Florido no ocurre todos los años ni con la misma intensidad. Para que se produzca es necesaria una combinación particular de precipitaciones, humedad y temperaturas que permita germinar a semillas que pueden permanecer durante largos períodos bajo tierra.
Este año, las abundantes lluvias que alcanzaron sectores de Coquimbo y Atacama generaron condiciones especialmente favorables.
El biólogo ambiental Darío Moreira, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, explicó que existe un importante banco de semillas disponible y que la humedad registrada permite pensar en un fenómeno similar al ocurrido en 1997, uno de los más destacados de las últimas décadas.
Las precipitaciones fueron tan significativas que quebradas y cursos de agua volvieron a activarse en amplias zonas del norte chileno.
Hasta 15.000 kilómetros cuadrados cubiertos de flores
Según las proyecciones de la Corporación Nacional Forestal citadas por BioBioChile, el área alcanzada por la floración podría llegar a unos 15.000 km².
El fenómeno podría apreciarse principalmente en sectores de Huasco, Freirina, Vallenar, Caldera, Copiapó y Chañaral, aunque la distribución final dependerá de cuánto llovió en cada lugar y de las condiciones que se registren durante las próximas semanas.
El Gobierno Regional de Atacama ya comenzó a preparar una temporada especial y puso en marcha tareas de monitoreo, conservación, promoción turística, mantenimiento de caminos y definición de puntos de observación.
Cuándo será el mejor momento para verlo
Las estimaciones actuales ubican durante septiembre el comienzo de una etapa cada vez más visible de floración.
Sin embargo, el mayor despliegue de colores se espera para octubre, especialmente durante la primera mitad del mes, aunque las fechas pueden modificarse si vuelven a registrarse lluvias.
El fenómeno podría prolongarse incluso hasta noviembre en algunos sectores.
Entre los lugares recomendados para observarlo aparecen el Parque Nacional Llanos de Challe, cerca de Vallenar; el Parque Nacional Desierto Florido, al sur de Copiapó; y sectores del Parque Nacional Pan de Azúcar.
Un fenómeno que puede permanecer dormido durante años
Una de las características extraordinarias del Desierto Florido es la capacidad de numerosas especies de permanecer latentes bajo uno de los territorios más áridos del planeta.
Los especialistas estiman que entre 200 y 230 especies forman parte del banco vegetal capaz de germinar y florecer cuando aparecen las condiciones adecuadas.
El resultado puede transformar durante algunas semanas enormes extensiones habitualmente desérticas en mantos de flores de distintos colores.
La advertencia antes de la llegada masiva de turistas
La posibilidad de un evento excepcional también genera preocupación por el impacto de los visitantes.
Los especialistas pidieron no ingresar con vehículos sobre los sectores florecidos, no pisar las plantas y no extraer flores, debido a que la compactación del terreno puede dañar tanto las especies visibles como las semillas que deberán permanecer bajo tierra para futuros episodios.
El Gobierno Regional también trabaja en la organización de puntos de avistamiento y en medidas destinadas a compatibilizar el crecimiento turístico con la protección del ecosistema.
Si las actuales proyecciones se cumplen, la primavera de 2026 podría dejar una de las imágenes naturales más extraordinarias que haya mostrado el norte de Chile en casi tres décadas.



