El encuentro reunió a especialistas y representantes de la industria tecnológica para analizar cómo avanzar desde la experimentación hacia la implementación de inteligencia artificial en las organizaciones, considerando la soberanía de los datos, la ciberseguridad y la eficiencia energética.
Con el objetivo de analizar los desafíos de implementar inteligencia artificial (IA) a gran escala, la compañía tecnológica Red Hat realizó este martes 27 de octubre una nueva edición del Red Hat Summit: Connect 2026, en el Hotel Mandarin Oriental de Santiago. El encuentro reunió a líderes empresariales, especialistas y representantes de la industria mediante conferencias, sesiones técnicas y experiencias de empresas, centradas en la adopción de tecnologías abiertas, la seguridad informática y la soberanía digital.
Bajo el concepto El poder de elegir, la jornada abordó la necesidad de que las organizaciones mantengan el control sobre sus datos e infraestructura tecnológica mientras incorporan soluciones de inteligencia artificial en sus operaciones.
Uno de los principales temas fue la transición desde proyectos experimentales hacia sistemas capaces de operar a gran escala, especialmente en un escenario donde las empresas enfrentan mayores exigencias de seguridad, gobernanza y eficiencia.
Jorge Payró, director regional para el Cono Sur de Red Hat, valoró la convocatoria y destacó que la inteligencia artificial concentró gran parte de las conversaciones durante el encuentro.
“El eje claramente fue la inteligencia artificial, su impacto en las distintas organizaciones y cómo acompañar a los clientes que están pasando de una etapa de alta exploración y experimentación”, explicó el ejecutivo.
En esa línea, sostuvo que uno de los principales desafíos consiste en llevar los desarrollos tecnológicos hacia aplicaciones concretas que generen resultados para las organizaciones.
Para ello, destacó la importancia de contar con arquitecturas híbridas abiertas que permitan a las empresas decidir dónde almacenar sus datos, establecer mecanismos de gobernanza y enfrentar las vulnerabilidades asociadas a la incorporación de nuevas tecnologías.
La programación también incluyó experiencias de organizaciones como SONDA, Microsoft y la Universidad Católica de Chile, además de sesiones especializadas en automatización de seguridad, operaciones asistidas por inteligencia artificial e ingeniería de plataformas.
El impacto ambiental de la inteligencia artificial
Otro de los aspectos abordados durante el encuentro fue la relación entre el crecimiento de la inteligencia artificial y el consumo de recursos tecnológicos, particularmente la energía necesaria para procesar información y refrigerar los centros de datos.
Victoria Martínez, líder de Inteligencia Artificial para Latinoamérica de Red Hat, explicó que el desarrollo de estas tecnologías plantea desafíos ambientales que deben considerarse desde el diseño de las soluciones.
“La inteligencia artificial de por sí consume más recursos porque evidentemente empezamos a tener mucho procesamiento, refrigeraciones que hay que hacer, pero también se empezó una línea de investigación de cómo hacer un ahorro energético”, señaló.
La especialista destacó que una de las alternativas consiste en desarrollar arquitecturas tecnológicas más eficientes, optimizar el uso del hardware y promover modelos de inteligencia artificial de menor tamaño, capaces de funcionar con menos recursos computacionales.
Asimismo, explicó que la inteligencia artificial también puede contribuir a la sostenibilidad mediante aplicaciones orientadas a mejorar la gestión de recursos hídricos y energéticos.
En ese contexto, Martínez planteó que la eficiencia debe incorporarse desde las primeras etapas del desarrollo tecnológico, mediante decisiones sobre la infraestructura, los componentes y los modelos utilizados.
Tecnologías abiertas para una inteligencia artificial más eficiente
Desde Red Hat también destacaron el papel que pueden desempeñar las plataformas de código abierto en la optimización del consumo energético.
Payró explicó que existen proyectos tecnológicos capaces de monitorear la distribución de las cargas de trabajo y proponer ajustes a partir de estimaciones de consumo eléctrico.
Como ejemplo, mencionó iniciativas vinculadas a Red Hat OpenShift, plataforma de orquestación basada en Kubernetes, que permiten analizar la utilización de recursos informáticos y explorar alternativas para distribuir las cargas de manera más eficiente.
El ejecutivo subrayó que este tipo de soluciones adquiere especial relevancia frente al crecimiento de los centros de datos y la demanda energética asociada al uso de inteligencia artificial.
De esta manera, el Red Hat Summit: Connect 2026 puso sobre la mesa desafíos que van más allá de la incorporación de nuevas herramientas digitales, destacando la necesidad de avanzar hacia sistemas de inteligencia artificial seguros, escalables y eficientes en el uso de recursos.
La jornada evidenció que el desarrollo de la inteligencia artificial no solo implica aumentar las capacidades tecnológicas de las organizaciones, sino también incorporar criterios de gobernanza, seguridad y sostenibilidad en su implementación.




