Planificar un viaje no solo implica elegir un destino, reservar alojamiento o preparar el equipaje. También requiere adoptar medidas de prevención para evitar enfermedades y enfrentar posibles emergencias. Desde revisar las vacunas hasta reconocer síntomas al regresar, estas son algunas recomendaciones para viajar de manera más segura.
Viajar es una oportunidad para descansar, conocer nuevos lugares y vivir experiencias. Sin embargo, los cambios de clima, alimentación, altitud y condiciones sanitarias pueden representar riesgos para la salud, especialmente cuando se visitan destinos internacionales o zonas alejadas de los centros urbanos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), adoptar medidas preventivas antes y durante un viaje permite reducir la exposición a enfermedades y otros problemas sanitarios. La preparación es particularmente importante para personas con enfermedades crónicas, adultos mayores, embarazadas y familias que viajan con niños.
En Chile, el Ministerio de Salud también entrega recomendaciones para quienes planean salir del país, poniendo especial atención en la vacunación, el consumo seguro de alimentos y el reconocimiento oportuno de síntomas.
Antes de viajar, la prevención comienza en casa
Uno de los errores más habituales es concentrar toda la planificación en los aspectos turísticos y dejar las precauciones sanitarias para último momento.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan realizar una consulta médica idealmente entre cuatro y seis semanas antes de un viaje internacional, especialmente cuando el destino presenta riesgos sanitarios específicos.
Durante esta evaluación se pueden revisar las vacunas, enfermedades preexistentes, medicamentos necesarios y posibles medidas de prevención.
Entre las principales recomendaciones destacan las siguientes.
1. Revisar las vacunas necesarias
No todos los destinos presentan los mismos riesgos. Dependiendo del país y de las actividades programadas, podrían recomendarse vacunas contra enfermedades como la fiebre amarilla o la hepatitis A, además de mantener actualizado el esquema de vacunación habitual.
En Chile, el Ministerio de Salud también recomienda revisar la protección contra el sarampión antes de viajar al extranjero, especialmente en determinados grupos de la población.
2. Preparar un botiquín de viaje
Contar con un botiquín básico puede ser útil frente a molestias menores o imprevistos.
Este puede incluir elementos para curaciones, termómetro, protector solar, repelente de insectos y sales de rehidratación oral. Los medicamentos deben seleccionarse según las necesidades personales y las indicaciones de un profesional de salud.
Quienes mantienen tratamientos médicos deben llevar suficientes medicamentos para todo el viaje, considerando posibles retrasos, además de sus recetas cuando corresponda.
3. Evaluar un seguro de asistencia médica
Una enfermedad o accidente durante un viaje internacional puede generar gastos importantes, especialmente si requiere hospitalización o traslado sanitario.
La OMS recomienda contar con un seguro de viaje adecuado y declarar las enfermedades preexistentes a la aseguradora. Antes de contratarlo, es importante revisar los límites de cobertura, exclusiones y condiciones de atención.
Durante el viaje, pequeños hábitos pueden prevenir problemas mayores
Una vez iniciado el recorrido, mantener medidas básicas de higiene, alimentación y protección ambiental puede marcar la diferencia.
Alimentación e hidratación segura
Consumir alimentos o agua contaminados puede provocar infecciones gastrointestinales, incluyendo la conocida diarrea del viajero.
Para disminuir los riesgos, se recomienda beber agua potable o embotellada de procedencia segura, evitar hielo cuando se desconoce su origen y privilegiar alimentos bien cocidos.
También es importante lavarse las manos antes de comer y después de utilizar el baño. Cuando no sea posible, puede utilizarse alcohol gel, aunque este no reemplaza completamente el lavado con agua y jabón.
Protegerse del sol y de los cambios de temperatura
La exposición prolongada al sol, especialmente durante excursiones o actividades al aire libre, puede causar quemaduras, deshidratación y enfermedades relacionadas con el calor.
Utilizar protector solar de amplio espectro con factor de protección 30 o superior, vestir ropa apropiada y mantener una hidratación adecuada son medidas fundamentales.
En zonas tropicales o con presencia de mosquitos transmisores de enfermedades, se recomienda utilizar repelentes adecuados, ropa que cubra la piel y otras barreras de protección.
Mantener el movimiento en trayectos prolongados
Los vuelos o viajes terrestres de varias horas pueden generar molestias asociadas al tiempo prolongado en posición sentada.
Caminar cuando sea posible, mover regularmente las piernas y evitar permanecer inmóvil durante períodos extensos ayuda a disminuir algunos riesgos circulatorios.
Esto cobra especial importancia en personas con antecedentes de trombosis u otros factores de riesgo, quienes deberían consultar previamente con un profesional.
Respetar los tiempos de descanso
Aunque los itinerarios suelen concentrar diversas actividades, es importante mantener períodos de descanso y evitar exigencias físicas excesivas.
Los cambios de horario, las caminatas prolongadas y las variaciones de altitud pueden afectar el bienestar del viajero. En destinos de gran altura, la adaptación progresiva es particularmente importante.
Al regresar, ¿qué síntomas requieren atención?
El cuidado de la salud no termina cuando finalizan las vacaciones.
Algunas enfermedades adquiridas durante un viaje pueden manifestarse días o incluso semanas después del regreso, por lo que reconocer cambios en el estado de salud es fundamental.
La OMS y los CDC recomiendan consultar a un profesional si aparecen síntomas como fiebre, diarrea persistente, vómitos, alteraciones en la piel o un deterioro del estado general.
En caso de dificultad respiratoria, dolor intenso, signos de deshidratación grave u otros síntomas severos, se debe buscar atención de urgencia.
Un aspecto especialmente importante es informar al personal médico sobre los países visitados, las fechas del viaje y las actividades realizadas. Estos antecedentes pueden ayudar a identificar enfermedades asociadas con determinados destinos.
Por ejemplo, una persona que presenta fiebre después de visitar una zona donde existe transmisión de malaria necesita una evaluación médica urgente, incluso si han transcurrido varias semanas desde su regreso.
Viajar informado también es una forma de prevención
La preparación sanitaria debe adaptarse a cada itinerario. No existen las mismas necesidades para una escapada de fin de semana dentro de Chile que para una estadía prolongada en destinos tropicales o regiones con acceso limitado a servicios médicos.
Por ello, antes de viajar es recomendable revisar las orientaciones oficiales del país de destino, conocer los centros de atención disponibles y mantener accesibles los documentos médicos relevantes.
En Chile, las personas pueden consultar información sanitaria a través del Ministerio de Salud y del servicio Salud Responde, llamando al 600 360 7777.
Finalmente, cuidar la salud durante un viaje no significa restringir las experiencias, sino contar con herramientas para disfrutarlas con mayor tranquilidad.
Una adecuada planificación, hábitos preventivos y atención oportuna frente a síntomas pueden contribuir a que las vacaciones sean recordadas por sus experiencias y no por problemas de salud evitables.




